Salud y cambio climático, una relación de doble impacto

Por Redacción IDL

Las grandes sequías o inundaciones y las olas de calor repercuten de manera directa en las vías respiratorias o en el contagio de enfermedades. La contaminación del agua y de los alimentos deriva en trastornos alimentarios, diarreas crónicas y desnutrición. Los desafíos que se presentan al sistema sanitario en esta nota con el secreatrio de Salud Jorge Prieto.

Jornadas sucesivas con altas temperaturas, falta o exceso de lluvias, modificación de la frontera subtropical, vectores de enfermedades vinculadas con las oscilaciones climáticas son algunos de los riesgos que se ciernen sobre la población; y tendrán mayor o menor impacto según su ubicación geográfica y sus condiciones de vulnerabilidad.

En este diálogo con Jorge Prieto, secretario de Salud de la provincia de Santa Fe, se analizan algunas premisas acerca de la relación entre salud y cambio climático. No solo sobre los efectos directos en las personas sino también sobre el propio sistema sanitario que tiene mucho para aportar en la moderación de sus efectos.

– ¿Existe una relación concreta entre el cambio climático y la salud? ¿Cómo se manifiesta?

– El cambio climático constituye una de las áreas más críticas para la salud que es y será afectada a través de los distintos determinantes que pueden ser causantes o causales como los impactos directos de las grandes sequías, de las grandes inundaciones y las olas de calor afectando a los sistemas y aparatos de las personas, por ejemplo las vías respiratorias, generando un efecto directo o permitiendo la permeabilización de enfermedades cuyo ingreso se produce por esa vía; por ejemplo, en nuestras fosas nasales donde una irritación permite que las bacterias o virus presentes generen un proceso de resfriado común. O bien la irritación por contacto directo con la conjuntiva, los ojos y la piel. O por la transmisión de enfermedades a través de los vectores.

Esto va de la mano de determinantes que tienen que ver con la inseguridad alimentaria, es decir, la contaminación de los alimentos y del agua con enfermedades hídricas que traen aparejadas desnutrición o diarreas crónicas.

Jorge Prieto, secretario de Salud de la provincia de Santa Fe. Crédito: Archivo El Litoral/Mauricio Garín

Jorge Prieto, secretario de Salud de la provincia de Santa Fe. Crédito: Archivo El Litoral/Mauricio Garín


– ¿Hay una afectación también sobre la salud mental?

– La salud mental, más aún en post pandemia, debe ser incorporada en la agenda de los temas de salud. Porque para generar bienestar de esa compleja relación de los componentes que afectan la salud mental, como los factores genéticos, sociales, hay algo fundamental que tiene que ver con el estilo y sobre todo la calidad de vida.

A las exposiciones ambientales, donde la relación parece tener cierto vinculo, muchas veces se suman situaciones que se potencian frente a políticas no inclusivas, como las que afectan a las comunidades más marginadas en las que estos cambios e inequidades generan alteraciones en la salud mental.

– ¿Qué acciones se están evaluando a nivel provincial y nacional?

– Desde la salud comunitaria se está trabajando con efectores abiertos a la comunidad. Muchas bacterias o virus se activan más frente a las bajas o las altas temperaturas, o proliferan enfermedades que se transmiten por esos medios a través de vectores. Así tenemos el paludismo, el zika, la meningitis, hepatitis, dengue, cólera.

– ¿Qué relación puede tener el cambio climático con la pandemia de Covid-19?

– Hay interrogantes sobre esa relación y acerca de qué hizo eclosionar al virus. Aquí, quienes hablan y saben sobre el tema se preguntan qué pasa cuando ocurre un evento como este, que fue prolongado. Nos ponemos a analizar algunos interrogantes: el calentamiento global o el cambio climático puede ser una causa. Es un interrogante, no puedo decir que uno fue causante de la otra pero si hubo interacciones positivas y negativas con fluctuaciones en los contagios.

Decíamos que el Covid era una enfermedad de interiores: una de las serias dificultades que tuvimos fue evitar cerrar nuestras ventanas y puertas, mantener le distanciamiento y los ambientes ventilados.

– ¿Cómo se puede enfrentar esta problemática que afecta al mundo?

– Una de las dificultades es tratar este problema que se debe abordar en forma global. Debe ser una responsabilidad de todos con una gobernanza sólida. No nos debemos adaptar a los cambios, ni debemos relajar los cuidados evitando la afectación con medidas simples. Debemos evitar la propagación, hidratarnos bien, hacer actividades saludables, adherir a los programas de vacunación, higienizarnos las manos, hacernos chequeos y controles.

Hoy la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y otros organismos internacionales trabajan en acciones para controlar y disminuir los impactos del cambio climático y buscan capacitar a los centros de salud para que se pueda trabajar desde las alertas tempranas con planificación y prevención.

– ¿Qué acciones puede desarrollar el sistema de salud para afrontar esta problemática?

– El cambio climático no es un problema para las generaciones futuras: ya está sucediendo. Se registran en el planeta muchas muertes por las altas temperaturas, la media supera los valores históricos, hay desastres naturales y enfermedades que son sensibles al clima y generan otras condiciones de salud.

El cambio climático exacerba algunas amenazas para la salud y crea desafíos hacia la salud pública. Europa, en particular, fue noticia por los más de 2000 personas fallecidas por golpes de calor. El sector de la salud tiene un papel importante para desempeñar a través de la reducción de gases de efecto invernadero que son los que impactan en el ambiente.

Tenemos que pensar en ecologizar las instalaciones de los efectores de salud con uso de paneles solares, eficiencia energética y gestión de residuos. En el mundo no llega al 1 % el financiamiento en proyectos de salud.

Los cambios climáticos generan mucho daño en la infraestructura de salud a nivel mundial. Por eso la OPS reconoce que el cambio climático tiene un riesgo significativo en la salud y el bienestar, y requiere esfuerzos concertados en todas las autoridades, no solo sanitarias.

Fuente: El Litoral

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