ADN y biodiversidad: contribuciones de la biología molecular a la investigación actual 

ADN y biodiversidad: contribuciones de la biología molecular a la investigación actual 

El ADN es una molécula que contiene la información genética necesaria para el desarrollo, el funcionamiento y la reproducción de los organismos vivos y de algunos virus. Asimismo, permite la transmisión de esa información hereditaria entre generaciones.

 Paula Cornejo, profesional principal del CONICET en el Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA, CONICET-UNCUYO-Gob. Mza.) y responsable técnica del laboratorio molecular del instituto, describe la relación del ADN con el estudio de la biodiversidad.

El laboratorio molecular del IADIZA inició sus actividades en 2008 y cuenta con el equipamiento necesario para la extracción de ADN, la amplificación de genes mediante PCR y la purificación de los productos amplificados. Ofrece la posibilidad de la generación de datos moleculares, fundamentales para una amplia diversidad de proyectos de investigación desarrollados en el instituto, incluyendo estudios filogenéticos y filogeográficos. Actualmente, estos estudios se enfocan en distintos grupos taxonómicos, como artrópodos (insectos y arañas), moluscos y vertebrados.

“Las técnicas basadas en el análisis de ADN han ampliado significativamente nuestra capacidad para estudiar los sistemas biológicos. A través de ellas es posible, por ejemplo, identificar especies incluso a partir de restos mínimos o muestras no invasivas, reconstruir relaciones evolutivas y procesos históricos, analizar la diversidad genética de poblaciones, detectar cambios en la composición de comunidades biológicas, e incluso inferir interacciones ecológicas”, relata la científica.

La bióloga señala que en el laboratorio es posible desarrollar y aplicar metodologías orientadas a responder este tipo de preguntas, con especial énfasis en el estudio de la biodiversidad. Según relata,  el trabajo con muestras complejas o con ADN degradado, como el proveniente de colecciones biológicas o de fuentes ambientales, implica desafíos técnicos específicos, que requieren la adaptación y optimización constante de protocolos.

“Estas actividades se llevan adelante en articulación con distintas líneas de investigación del instituto, en colaboración con investigadores e investigadoras de diversas disciplinas. Esta integración permite combinar la información genética con datos ecológicos, morfológicos y ambientales, fortaleciendo el abordaje de problemáticas vinculadas a la conservación y el estudio de los sistemas naturales y/o productivos”, comenta.

Es fundamental difundir los avances y destacar el valor de estas herramientas para la generación de conocimiento científico y el impacto que este tiene en la sociedad.

Fuente: CONICET Mendoza

Redacción IDL