El Bosque Pequeño, un laboratorio de sustentabilidad

El Bosque Pequeño, un laboratorio de sustentabilidad

El proyecto combina prácticas agrícolas, educativas y comunitarias para promover la conservación ambiental y la convivencia armónica entre las personas y su entorno. El predio ocupa tres hectáreas en Colonia Hugues, Departamento Colón, provincia de Entre Ríos, a pocos kilómetros de la Autovía Ruta Nacional 14, entre las ciudades de Colón y Concepción del Uruguay. El emprendimiento, conducido por el ingeniero ambiental Fernando Raffo y la licenciada Liliana Bonin, comenzó en 2007 y busca generar un impacto positivo en el desarrollo rural y periurbano mediante soluciones basadas en la naturaleza, producción regenerativa y circular, y tecnologías sostenibles.

El nombre del proyecto evoca un bosque de molles cercano a un curso de agua de lluvia que ya existía en el terreno y se transformó en el eje de conservación. La denominación también remite al estilo de Karate Shorin Ryu, cuya traducción significa «bosque pequeño», disciplina que Fernando practica y enseña desde hace más de cuatro décadas.

Sustentabilidad

El Bosque Pequeño muestra cómo la articulación entre ciencia, comunidad y naturaleza genera modelos viables frente a las crisis ambientales y sociales. Su enfoque holístico vincula educación, producción sostenible y participación.

La infraestructura responde a criterios bioclimáticos. La vivienda emplea materiales y aislantes locales de bajo impacto, ventilación pasiva y energía solar fotovoltaica, de modo que mantiene temperaturas confortables y reduce el consumo energético. La infraestructura productiva integra humedales para la captación de agua, riego eficiente, forestación nativa y de cortina contra la erosión, y el reuso de materiales como cubiertas de automóviles en desuso.

La gestión integral del agua constituye uno de los ejes del proyecto. El sistema capta agua de lluvia en cisternas y lagunas, la enriquece y la reutiliza para riego, lo que disminuye la extracción desde pozo. Los humedales artificiales funcionan como filtros biológicos que purifican el agua con especies nativas reproducidas en condiciones controladas, mientras que un bioestanque libre de cloro favorece la biodiversidad en las áreas recreativas.

Biodiversidad y producción

El predio se asienta sobre un bosque semixerófilo -ambientes con escasez moderada de agua- que sirve de refugio para siete especies arbóreas nativas preexistentes, entre ellas un ñandubay centenario, e incorpora más de veinte nativas implantadas que dan resguardo a más de cien especies de aves. La combinación de especies nativas y exóticas configura ecosistemas híbridos que capturan carbono, sostienen la biodiversidad y aumentan la resiliencia del sistema. El proyecto también revaloriza plantas nativas del espinal y la selva en galería del Río Uruguay, como el yatay, la pasionaria, el arazá y la pitanga, y ensaya su reproducción y sus usos en alimentación, productos naturales y restauración de ecosistemas.

La producción regenerativa y circular se expresa en una espaldera de 2500 metros cuadrados con 330 plantas de manzana de tres variedades, combinadas con frambuesas, junto a un apiario de veinte colmenas y un gallinero móvil para doscientas gallinas. El sistema integra cítricos en convivencia con especies nativas, cría de ganado vacuno en pastoreo rotativo, aves de corral y acuicultura en estanques naturales. El procesamiento de los productos completa el ciclo mediante vinagre de manzana, destilados, hidrolatos, fruta seca y conservas.

El compostaje cierra el circuito de los recursos. La biomasa de las distintas actividades se composta mediante volteo e inoculación de microorganismos efectivos, que aceleran el proceso y producen un fertilizante natural rico en nutrientes. Este compost enriquece los suelos, refuerza la resistencia de las plantas frente a plagas y favorece la captura de carbono.

Ciencia y sociedad

El proyecto involucra a la comunidad en las distintas etapas de investigación y producción. Sus responsables organizan talleres y jornadas interinstitucionales para difundir la agricultura regenerativa y las tecnologías verdes, y adaptan las prácticas según las necesidades locales. El enfoque resulta diverso e integral, porque actividades como el karate o la conservación del patrimonio familiar, reunido en la Colección Educativa Eduardo Raffo, convergen con las prácticas educativas y productivas, y refuerzan valores como el trabajo en equipo y la resiliencia.

La propuesta se apoya en la investigación-acción participativa, que promueve un aprendizaje significativo y experiencial. Los participantes aprenden haciendo, formulando preguntas y explorando respuestas en contacto directo con el ecosistema, de modo que el conocimiento se expande cuando se comparte

El trabajo fue publicado en “SCT Proceedings in Interdisciplinary Insights and Innovations”  con el título «El bosque pequeño: un laboratorio de sostenibilidad y producción regenerativa» por Liliana Bonin y Fernando Raffo

 

Juan Legaria